El Escritor Fantasma, de Roman Polanski (Francia, Alemania, Reino Unido, 2010)

Director: Roman Polanski
Guión: Robert Harris y Roman Polanski (basado en la novela homónima de Robert Harris)
Fotografía: Pawel Edelman
Música: Alexandre Desplat
Producción: R. P. Productions
Productores: Robert Benmussa, Alain Sarde, Timothy Burrill
Duración: 128 minutos

Intérpretes: Ewan McGregor,Pierce Brosnan, Kim Cattrall, Olivia Williams, Timothy Hutton, Tom Wilkinson, Eli Wallach, James Belushi

Polanski en su salsa. Personaje cándido, tarugo cual cervatillo, cuya tremenda ingenuidad le hará dirigirse directamente a las entrañas de un bosque tenebroso, en el que se verá rodeado de lobos, zorras, hienas, serpientes, buitres y otros aterradores animales del espectro político internacional. Ewan McGregor interpreta de este tonto con sonrisa de niño zamarro (nunca mejor utilizado), el cual es convocado por una prestigiosa compañía editorial para terminar de escribir las memorias de un conocido personaje político que fueron dejadas inconclusas por un anterior colega, un escritor fantasma como él, encontrado sin vida en una playa desierta. Tentado por los verdes dólares y creyendo que aquella muerte fue un simple suicidio, aceptará sin meditar la suculenta oferta, sin imaginar que le escribirá la biografía al mismísimo Belcebú; pero claro, el Belcebú de estos tiempos no tiene cuernos ni cola ni trinche, ni vive en el ardor eterno. No, el Belcebú de hoy está enquistado en la política de alto vuelo; puede ser el presidente de una nación o el primer ministro de otra; puede estar acusado de utilizar los derechos humanos como una toalla sucia descartable, y al mismo tiempo vivir en una casa de playa de lujo fingiendo escribir las memorias de su vida. En el caso que nos toca, Belcebú, tiene la maquiavélica sonrisa del Primer Ministro Británico Tony Bl… perdón, Adam Lang (Pierce Brosnan, bocatto di cardinale), a quien el nuevo fantasma conocerá, entrevistará e investigara, sólo para descubrir que es una pieza más dentro de un engranaje infernal mucho más grande, con otros demonios a quienes les tiene que rendir cuentas. Ahora su pobre vida estará comprometida hasta el cuello, y Mr. Polanski, que ya hizo un pacto con el diablo alguna vez, sabe lo que significa firmar una carta de sentencia con el innombrable, y que todo es finalmente un dead end aunque corras, saltes, escapes o grites. El gran Roman sonríe en un rincón al ver la creciente paranoia de su personaje metido en semejante aprieto. “I told you man!” le grita el director desde su silla, aunque el otro se niegue a escuchar.

El Escritor Fantasma es una gran película. La mejor de Polanski en mucho tiempo, básicamente porque es tan retorcida como los vericuetos de su laberíntica trama,  la cual nos hace gozar como dementes al descubrir cada pista falsa, cada susto improbable, cada sonrisa macabra de unos personajes perfectamente construidos. Además, se toma el trabajo de resucitar esa antigualla llamada Thriller Político para hablar de un mundo corrupto y podrido hasta lo indecible, y para reinventarlo como género citándose a sí mismo, (las citas incluyen desde Chinatown hasta La Última Puerta, y ciertos motivos visuales como ese mar negrísimo que ya vimos antes en Luna de Hiel). Hay incluso unos guiños al Kubrick de Eyes Wide Shut, aunque en verdad creo Kubrick lo estaba citando a él. Polanski  hace unos arabescos con el suspenso que te dejan apabullado, con esas elongaciones en el tiempo narrativo, dignas de un amo del universo, que puede emocionarte y también aburrirte ya no con tensión temporal, sino con maneras y gestos de personajes. Esto sólo lo consiguen los perversos de oficio, y Polanski, es indiscutiblemente el más grande perverso en  la Historia del Cine. El director le ha dado con palo a Tony Blair y a los chicos de la Casa Blanca; no ha dejado títere con cabeza. Para él, todos son la encarnación del mal sobre la tierra. Le creemos, aunque Polanski no sea ningún ángel, pero si un artista con una visión muy oscura del ser humano, que sabe lo que significa el poder del mal, cuyos tentáculos nos gobiernan en totalidad, y rigen nuestras vidas en silencio. Roman Polanski no ha perdido ni un ápice de su talento, y con esta película su obra  ha  vuelto a crecer y adquirir inesperadamente un caracter de urgencia.

Enrique Vivar

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