LA NANA, un film de Sebastián Silva

Director: Sebastián Silva
Guión: Sebastián Silva, Pedro Peirano
Dirección de Fotografía: Sergio Armstrong
Dirección artística: Pablo González
Sonido: Roberto Espinoza
Montaje: Danielle Fillios
Música: Pedro Subercaseaux
Producción: Forastero
Intérpretes: Catalina Saavedra, Claudia Celedón, Alejandro Goic, Andrea García-Huidobro, Mariana Loyola, Agustín Silva
País: Chile
Formato: 35 mm – COLOR
Año: 2009
Duración: 117 minutos
La sensibilidad de Sebastian Silva (grabó la película en casa de sus padres, donde se crió de los 10 a los 20 años) para la comunicación de cuerpos en contextos caracterizados por la inestabilidad, sortea brillantemente los estereotipos psicológicos y se anima incluso a introducir un dispositivo lingüístico (como lo hicieron en su momento los grandes teóricos de la comunicación humana en la terapia familiar) llamado Lucy, que aparece para cumplir una función mayor en un momento determinado, respondiendo a una emergencia. Lucy se inscribe como dispositivo en un juego de poder, obedeciendo una ética en medio de los recursos somáticos de Raquel (la nana que viene trabajando 23 años con la familia y no duda en hacer imposible la vida de las muchachas que llegan a trabajar con ella): Hagas lo que hagas, haz siempre lo contrario. Y así Lucy se desnuda en el patio de la casa cuando Raquel la deja fuera. Llora desesperada cuando Raquel pierde el sentido. Y agradece el mal trato invitándola a pasar navidad con su familia. Porque La Nana es sobretodo una puesta en escena del self, donde lo complejo se transforma en unidad, lo oculto en visible, lo difícil en facilidad. La Nana nos ha devuelto un cine de interacciones en el mismísimo mundo de la vida. Sí, interacciones, como en el cine etnográfico. Interacciones de seres humanos en su medio ambiente social. La historia descubre con inteligencia que la personalidad es un mito y que detrás de los grandes cambios solo existe el lenguaje ( la lógica de la razón es la peor de las disposiciones. El ser humano es paradójico). Silva está muy cerca de la ética del amor y el reconocimiento de los Dardenne, filmando una historia de seres humanos en movimiento, focalizando lo inestable, lo fluído, lo cambiante, documentando cuerpos de personas ordinarias en situaciones ordinarias y condiciones igualmente ordinarias.
Jorge Ayala Salinas
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