EL NIDO VACÍO, un film de Daniel Burman

La solidez de Daniel Burman para diseñar -con la elegancia de una buena melodía- un universo que descubre la peor de las pesadillas en la vida adulta para el hombre-sentir a tu mujer, como un buen neurótico, cada vez más lejos, algo más extraño que la partida de los hijos- descubre una vieja fascinación: la de los personajes y los diálogos. Ambos dispositivos exponen los conceptos del director y su relación con la zona intíma Todo está finamente resuelto en el Nido Vacío, es un placer observar y escuchar cada conversación, sobretodo en dos gran momentos –muy judíos-: la cena -un gran homenaje a Woody Allen- en los minutos iniciales y la secuencia donde la pareja –Cecilia Roth y Oscar Martínez- asiste a una sesión de psicoterapia.
El nido vacío es un placer que no hay que perderse.
Jorge Ayala Salinas
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