HUACHO, un film de Alejandro Fernández Almendras

huacho

Director: Alejandro Fernández Almendras
Guión: Alejandro Fernández Almendras
Fotografía: Inti Briones
Edición: Sebastian de Sainte Croix
Sonido: Pablo Pinochet
Producción: Jirafa Films, Charivari Films
Intérpretes: Clemira Aguayo, Alejandra Yáñez, Cornelio Villagrán, Manuel Hernández
País: Chile, Francia, Alemania
Formato: 35 mm – COLOR
Duración: 110 minutos

 

Huacho es una experiencia corporal, una delicia sensorial, pura energía cinematográfica que te sacude la columna vertebral y te conecta instantáneamente con tu propia tierra, aquella misma que te dio la vida y que abrazará tus huesos cuando mueras. La sentí a través de mis sentidos, en mi piel, como un  sol todopoderoso que ilumina y prende de vida nuestros amaneceres. La sentí en mis labios, en mi lengua, en el hermoso idioma que hablo: Español. Pero sobre todo esta película la sentí mía, pues proviene del lugar a donde pertenezco, Latinoamérica, y pocas veces una película, ha logrado evidenciar mi origen de manera tan auténtica. Huacho, cuenta la historia más simple y también la más antigua: despertar a la mañana, compartir el pan en la mesa, luego ir a ganarse la vida, descansar un momento y, por último, volver a casa y esperar al día siguiente. No existe un personaje principal, tan solo una familia: dos abuelos, una madre soltera y un hijo. Son gente del campo, humildes, trabajadores que viven en este siglo pero, al mismo tiempo en el pasado.

Aunque hay muchos temas en torno a Huacho, voy a elegir dos: el primero es su herencia neorrealista, es decir, la urgencia de continuar pensando el cine como una actitud ética hacia la vida, un compromiso con tu propio tiempo, con tu propia comunidad. Un cine político, que vincula esta película con la de visionarios tales como Roberto Rossellini, Ken Loach, Abbas Kiarostami, Robert Guédiguian o Abdellatif Kechiche. Artistas que fueron y son capaces de explicarnos que el mundo necesita estar unido con preocupaciones comunes a todos, y que siempre debemos evitar la exclusión o el rechazo.

El segundo, y quizás  más significativo (por la manera en que el cine puede autentificar imágenes de la vida cotidiana en el presente) es el tema del trabajo. “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” parece hacerse eco desde la distancia del tiempo en cada luminoso fotograma del film. Nuestra vida, así como la de los protagonistas del film, se puede resumir en la irrevocable veracidad de aquella frase, vivimos para trabajar y al hacerlo condicionamos nuestro uso del tiempo, nuestro espacio y nos definimos como seres humanos. Hacernos recordar la persistencia de esta verdad en el hombre, y en la vida de personas  que viven con muy pocos recursos, pero aun así se esfuerzan enormemente para culminar un día de sus vidas con una pequeña sonrisa, es uno de los principales y más audaces logros del film. ¿Estamos dispuestos a ser testigos privilegiados del trabajo real? Más aun, cuando se nos presenta agotador, rutinario, pero tambien noble como lo es en realidad. En Huacho lo vamos a experimentar sin maquillaje alguno, sólo trabajo duro en manos curtidas por el sol. Este es un cine que confronta  la vida y la entiende, que la sigue obsesivamente a cada instante, como si tuviese temor de alejarse de ella y no poder encontar aquello que busca incesantemente: la verdad.

Huacho, presenta la complejidad de la vida cotidiana de personas que luchan por ganarse la vida con valentía, porque la necesitan para sobrevivir. Y es también una actitud igual de valiente producir una película que rescata y nos muestra la vida campesina tal cual es, de cara opuesta a la de un país cuyo rostro para el mundo es el éxito de un sistema economico que esconde años de crímenes, violencia social y exclusión. Tenemos que ser el centro de nuestra propia periferia, parece decirnos el director, y desde ese punto podremos volver a definir la historia.

 Enrique Vivar

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