16.05.09 – 19.05.09

Anticristo (o un festival a la mitad y un poquito más)

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Salgo de ver Anticristo, la última película del danés Lars von Trier, y me encuentro  perplejo y hasta un tanto asustado. Luego de luchar mucho pude ingresar en la única función del film para acreditados ya que el pase oficial se dio ayer por la noche en el Grand Théatre Lumiere y era sólo para invitados de lujo. Formé cola por más de una hora bajo un sol inclemente (lo mismo sucederá mañana para ver Los Abrazos Rotos y pasado para Inglorious Basterds), pero al menos tenía  al celeste mediterráneo a mi izquierda. Fuimos 12 las últimas personas que corriendo logramos entrar a la repleta sala Soixantieme, dejando atrás una serpenteante fila de rostros enrojecidos que nos miraban desde la distancia con un odio plenamente justificado. Tengo que confesar que es toda una experiencia asistir a un film de Lars von Trier en Cannes, suscita mucha expectativa en el público (y con semejante título cómo no lo va a generar), pero luego es totalmente aniquilado por la prensa mainstream (la crítica publicada en Variety fue demoledora). Recordemos que Lars von Trier es un favorito del festival (como Almodóvar o Loach) y que en su haber tienes varios premios y hasta una Palma de Oro por Dancer in the dark. Sus películas causan siempre controversia y en general creo que la crítica no sabe muy bien qué hacer con la primera impresión de sus films y optan casi todos por bajárselo en una, dejando al descubierto todos su errores y blasfemias y desenmascarando de qué va su nueva jugarreta promocional. Algo de razón tienen pues en la conferencia de prensa fue un pesado y a pesar de su tartamudeo de alguna forma sugirió que su film era casi, casi, una obra maestra. Lejos está de serlo pero sí es un film sumamente inquietante y por momentos muy aterrador. Desconcierta pero jamás pierde fuerza (lo contrario de Dogville y Manderlay). Es contradictoria por momentos pero nunca confusa. Habla del despertar del mal en la naturaleza (Nature is Satan´s church, dice en un momento un personaje), pero también cómo se forma éste en el corazón mismo de una pareja (Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, ambos extraordinarios) que cree haberlo perdido todo (un hijo), pero aun no sabe que les falta perder la razón. El conocido gusto de von Trier por el psicodrama sigue presente, pero esta vez los tonos azulados de la paleta de Anthony Dod Mantle, el director de fotografía, su uso tan expresivo del blanco y negro, la cámara lenta y las referencias pictóricas le dan al film otro vuelo mucho más audaz. Desde Breaking the waves  ningún film de Lars me ha impactado tanto visualmente como éste. Hay escenas de sexo explícito y de violencia sexual, lo cual es ya una marca de la casa, muy chocantes y la gente simplemente abandonaba la sala. Al final del film aparece una leyenda que dice que está dedicada a Andrei Tarkovski, lo cual suscitó ciertas risas en la sala, pero luego de tomar aliento y reflexionar un instante te das cuenta que el homenaje no es del todo descabellado, es mas se podría considerar a Anticristo como una antología (y de las mas inspiradas) de los motivos visuales del maestro ruso. No es poca cosa  que Lars se haya metido con la obra de Andrei, el resultado lo evidencia, pero es sabido también que jamás le ha faltado ambición, es más, le sobra y éste film es un importante punto de inflexión en su carrera, pues se le ha llenado la cabeza nuevamente de creatividad. Bueno, no cuento más y espero que algún día llegue a Lima.

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No son días muy pacíficos en Cannes. Ayer en la noche Kinatay de Brillante Mendoza tuvo su presentación ante una sala casi vacía. Es la segunda vez que Mendoza participa en una sección importante del festival (el año pasado participó con Serbis, que no estuvo exenta de polémica). Su propuesta no es tan experimental como las de Raya Martin (que este año estuvo por partida doble) pero no se puede dudar que tiene talento y que la visceralidad de su último film es algo poco frecuente en el cine contemporáneo. Es muy difícil (al menos para mí) clasificar Kinatay y de paso el cine filipino. Sucede en los lugares más tugurizados de Manila (muy parecidos a algunos en  Lima), en donde lo único que impera es la ley del más fuerte (el mafioso), y en donde la violencia, ya sea sexual o delincuencial, es algo común con lo que tienes que convivir. No tiene el lirismo de arrabal de los films de Lino Brocka, pero sí su intensidad y de alguna forma siempre lo está citando. Es un film demasiado excesivo y explícito para audiencias de lujo. Es casi una sumergida sin aviso en un mundo violento y fuera de control (el film dura exactamente un día, y transcurre casi en tiempo real), Mendoza quiere que sientas la experiencia de vivir en una urbe como Manila y realmente lo consigue. El choque que tienes cuando sales del cine con tan poca gente y de pronto de topas con el trasatlántico en el horizonte que está cruzando el mar cual y la nave va… te hace pensar en los altos grados de esnobismo que concentra el festival.

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En la tarde, comedia, bueno casi, y es que la última película del cineasta británico Ken Loach, Looking for Eric, que tiene como co-protagonista (y co-productor) al famoso futbolista Eric Cantona fue realmente algo inesperado de descubrir en la competencia oficial. Como en todas las de Loach estamos en el terreno de ingleses working-class a quienes se les viene el mundo encima de un solo golpe. La diferencia está ahora en un inesperado giro hacia el fantástico que junto a su guionista Paul Laverty han decidido intentar. Eric, el protagonista, es un cartero cuarentón al que la vida no le sonríe en lo absoluto, siempre se encuentra al borde del colapso, sus hijos no lo respetan ni consideran y siempre se lamenta sus errores como pareja que lo llevaron a ser abandonado por su esposa siete años atrás. Un día de negritud total se le aparece en la habitación el famoso futbolista en plan La Rosa Púrpura del Cairo y de pronto ambos se convierten en buddies. Cantona le ayuda  y da consejos en varios aspectos de su vida. De la noche a la mañana el hombre que más admira en el mundo está junto a él compartiendo una copa de vino, enseñándole a bailar o fumándose un porro. Cantona es todo un hallazgo de casting, su presencia corpulenta, su ingles mal pronunciado, su voz protectora de barítono, hacen de él un amigo que todos quisiéramos tener. Por momentos el experimento funciona y notas la  importancia de la figura de ídolos populares en el imaginario colectivo (en este caso el masculino). Pero la película está atravesada por muchos trazos gruesos que impiden disfrutarla a plenitud, y sientes que ahorita hacen la versión americana con Will Smith de protagonista. El señor Loach ha hecho muchas buenas películas como para tener que quedarse con ésta en el recuerdo, aunque probablemente se convierta en el primer éxito de taquilla del director. Aun así fue aplaudida en la sala por un buen rato y la gente salió híper contenta, algunos casi cantando la barra de su equipo de futbol favorito. Yo, en la luna.

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Un párrafo aparte se merece Irene de Alain Cavallier, presentada en Un Certain Regard, un desconocido para muchos pero que fue el creador de uno de esos films perdidos en la historia que merecen volverse a descubrir con urgencia, me refiero a Therese. Irene, otro nombre femenino, es un diario (como casi son  todos sus últimos films), filmado de forma precaria, con cámara de video y de forma casera, pero lo que no tiene en recursos lo tiene en valentía, pues el director no hace otra cosa que desnudar su alma y mostrarnos sus más profundas heridas, su vejez, su decrepitud corporal, su dolor ante la soledad que lo rodea y a la que le da formas inesperadas. Habla de sus ausencias (Irene, es el nombre de quien fue su gran amor, muerta años atrás), de los fantasmas que lo acompañan y que no lo dejaran jamás. Tal vez no sea el mejor film para un festival como este (tampoco era el horario adecuado, media tarde, podías escuchar varios ronquidos en la sala), pero al menos algo de difusión tendrá. Como anécdota… Paolo Sorrentino y Nuri Bilge Ceylan estuvieron presentes en la sala, Sorrentino tiene un peinado a lo Barton Fink, pero respira elegancia y desdén a cada gesto, el turco es súper parco y ni se ríe. Los perseguí al final de la función para el autógrafo respectivo pero los capturaron un apegagrupos de señoras y señores con pinta de vamos todos al hotel a seguir conversando de cosas más importantes y despabilarnos del anciano Cavalier. Será para la próxima. Buuu…

De Corea con amor (y también las imperdibles que se perdieron)

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Se está hablando de una segunda nueva ola de cine en Corea, también de cómo pequeños films (incluso algunos documentales) tienen éxito en el mercado interno del país, films que aunque se apegan a formulas de género establecidas no se conciben como grandes producciones pero consiguen una buena respuesta en el publico y pueden ser rentables. Hay varios nombres en la lista pero a la cabeza de esta nueva cresta de ola están un par de cineastas que compendian de alguna forma lo dicho con anterioridad, al menos en lo de los géneros y fórmulas se refiere. Tanto Thirst de Park Chan-Wook como Mother de Bong Joon Bo (también participa en la Quinzane des realisateurs el último film de Hong San Soo, que dicen está espectacular, pero él es tema aparte) son unas licuadoras fílmicas. Thirst es una de vampiros pero está inspirado en el Theresa Raquin de Emile zola; Mother, es un thriller que le debe todo su metraje a Hitchcock y a su precisión (quien iba a decirlo pero su descendencia oriental eleva aun mas al director inglés). Thirst es inclasificable, pasa de una cosa a otra sin interesarle la continuidad o la psicología, es pura imaginación y amplio dominio de técnica cinematográfica, por momentos no entiendes que sucede, luego tampoco, al final terminas muy confundido pero te entran unas ganas  de salir corriendo a hacer una pentatlón. Mother es más fácil de seguir, es la historia de una mamá que protege como una leona al anormal de su hijo acusado de un crimen que puede o no haber cometido. La mejor actuación que he visto en todo el festival se la lleva la señora protagonista que lleva semejante película sobre los hombros y sin chistar; ella es intensidad total, inteligencia, sagacidad, toda una madre coraje. Por otro  lado, el director se da un paseíto por su ciudad y la desnuda sin compasión. Es un mix entre Twin Peaks y La caldera del diablo pero filmado por un autentico heredero del gordo Hitch. Gran peli. Aplausos emocionados al final de toda la audiencia.

Quisiera hacer aquí un paréntesis y comentar algo que me impresionó sobre manera, y es de alguna manera un homenaje a las dos señoras bastante mayores que se sentaron a mi lado durante el film y que reaccionaban con felicidad ante cada nuevo giro inesperado de la trama. Cinéfilas de tradición que me imagino también han de ser fans del gordo Hitch, y que creo estaban leyendo lo mismo que yo. Abrazos desde la lejanía y otro también al gordo donde quiera que esté…

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Ahora lo que me perdí: Vengeance de Johnny To, Un Prophete de Jacques Audiard y sobre todo Tetro de Coppola…forme cola 3 veces, no pude entrar a ninguna de las funciones, la frustración me queda hasta ahorita y me da coraje sólo recordar todas las cosas que me retrasaron y me impidieron ver la última joya de Francis Ford. A la juventud sabelotodo no le gustó el film y habló pestes de la película, otros comentarios más alturados que escuché ya de gente más adulta, hablaba de ciertos links con el cine de Raoul Ruiz. Un crítico italiano que conocí, me comentó de que eran los grandes temas de Coppola resumidos en un film: familia, traiciones, pasados atormentados. El film se presentó fuera de competencia inaugurando la Quinzane, si vuelven a pasarla lo cuento de inmediato.

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Me estoy distrayendo un poco de este recuento porque mientras escribo este texto están aplaudiendo (ya van como diez minutos) el film de Almodóvar, que están proyectando al costadito de donde me encuentro. Only in Cannes…

Enrique Vivar

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