ONCE, UN FILM DE JOHN CARNEY
Algo podemos descubrir en el gesto de Carney: despojar a los personajes de un nombre. Porque en Once (¿Qué cosa es Once? ¿Una película, un borrador de película, el making off de la grabación de un demo? ¿O es una especie de nuevo manifiesto artístico?) y su sencillez adivinamos todas las perversiones a las que se somete generalmente el cine de género. Hay en este gesto una reivindicación del no saber frente a qué y a quienes nos encontramos. Y todo esto es lo que la hace mayor, verdaderamente contemporánea, porque es cierto que todo lo verdaderamente contemporáneo es aquello que no se sabe dónde va ni de dónde viene. Nos coloca en la posición de no expertos, de no saber nada, de dejarnos bajo el flujo pleno de las emociones.
Once es una historia de seres y relaciones cotidianas, emocionales, reaccionarias en ese vínculo que únicamente llega a construir la biología del amor. Arriesgadamente urbana, posee una sensibilidad de tránsito asombrosa. Es luminosa, inteligente, encantadora. Una celebración de la vida cuando surge el amor.
