LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA, UN FILM DE JULIAN SCHNABEL
Aparte de convertirse muy pronto en el órgano que transformará la ciencia del trauma y los recuerdos perturbadores, el ojo es el sentido que se convierte en el turista accidental del nuevo relato de personajes-síndromes (Jean Michel Basquiat, Reynaldo Arenas) de Julian Schnabel. El personaje elegido es Jean Dominique Bauby, ex editor de la revista Elle, despertando de un coma en medio de una pesadilla kafkiana (la pesadilla del mundo contemporáneo: vivir fuera del cuerpo, fuera de los sentidos), convertido en una pieza de museo de cera luego del accidente cerebrovascular que fracturó su sistema nervioso y dejó inútil la totalidad de su cuerpo (locked-in syndrome). Bauby recibe la noticia mientras intenta enfocar el mundo exterior que aparece y se representa frente al ojo-cámara en una especie de casting morboso, plagado de planos detalle y toda la movilidad de la lente. Su cuerpo, primera realidad del hombre, ha desaparecido. Su mente debe de construir un escenario para existir y dar sentido a la incapacidad de materializar sus afectos y experiencias del pasado: por medio de un código obturador, apoyándose en la suerte de bellas prótesis (espléndidas Marie Josee Croze y compañía), Jean Dominique Bauby logra interactuar y comunicarse. Un recuerdo (el recuerdo de su cuerpo –aquí recompensando- esquiando, arrojándose al vértigo de una montaña) activa la conciencia de sus posibilidades, logrando vivir en el deseo y en la acción al mismo tiempo, hurgando en el pasado para reactivar estos nuevos espacios y dejar huellas de su paso atravesando la escritura. La voluptuosidad del recuerdo en la mente convierte a Bauby en una presencia: deviene contemporáneo. “Si un texto solo existe cuando es leído”, un cuerpo solo existe en la alteridad, cuando es tocado. Bauby desarrolla afectos sin tocar, alejándose corporalmente mientras se acerca mentalmente.
La única fábula de La escafandra y la mariposa es visual: Schnabel plantea la posibilidad de experimentación por medio de la interpretación. Y en relación con Bauby, logra recuperar la conciencia de que somos capaces de construir nuevos escenarios.
