GOMORRA, UN FILM DE MATTEO GARRONE
Cada época inventa sus formas -como Garrone inventa las suyas para renovar, si es posible renovar, el neorrealismo-, sus protocolos y sus códigos de expresión y conducta. Lo que nos muestra la obra de Garrone, cuyo guión es recogido de la investigación de Roberto Saviano, es la certeza de que el mal es una potencia y la estupidez humana su mayor vehículo. No existe el relativismo cultural ni psicológico para referirnos al mal. Toda adherencia y toda inclusión es un mecanismo de protección frente a la realidad. La estupidez moral reduciendo la conciencia moral y el daño. Comportamientos que se aprenden y se repiten, que se fundamentan en ideas absurdas y equivocadas, cuya única referencia es la incapacidad de pensar. El mal como resultado de carencias y privaciones.
El libro de Saviano está compuesto por una serie de crónicas que Garrone ha transformado desde la primera persona del libro. El de Garrone es un verdadero retrato, en el sentido mismo en que cada retrato es un corte y nos muestra algo invisible. La genialidad del artista está allí porque termina formando otra cosa, apunta más allá de lo que conocemos sobre la violencia y los mecanismos de la calle en un contexto donde todo se resuelve, donde todo es posible y las personas son sólo el instrumento de una causa mayor que ni siquiera los involucra o los involucra tan solo en la muerte.
Garrone, quizás en el único movimiento en que camina junto a Saviano, le da un tiempo a la ternura y escoge al personaje de Pasquale, la historia del mejor modisto del mundo convertido en chofer de camiones, observando en la televisión, en una de sus paradas habituales, uno de los miles de vestidos que producía en talleres subterráneos, clandestina e ilegalmente por 900 euros al mes, en el cuerpo de Scarlett Johansson paseando por una alfombre roja. Uno de los tantos momentos categóricos y llenos de violencia de Gomorra, donde incluso los sueños y la esperanza son imposibles en el infierno del Sistema. El capitalismo y los sistemas formales engordados por la ilegalidad y la informalidad.
Neorrealismo y Neoliberalismo Siglo XXI. El descubrimiento de una gran película y un gran director.
