DEATH PROOF, UN FILM DE QUENTIN TARANTINO

Otro licuado marca Tarantino. Fierros, llantas, grasa, Morricone, canciones a go-go, Monte Hellman. Chicas aguerridas, un poco bocasucias, un poco presumidas, un poco arrebatadas. Y eso si, mucho (demasiado) talento al momento del shake. Si hay algo especial que tengo que rescatar de este film, mas allá de de la curiosa alquimia de sus referentes, es la extraordinaria frescura y ritmo de los diálogos que transforma la mas ramplona banalidad en purito derroche de clase. Imaginemos el oído del Mankiewickz de All about eve pero en versión travestida, remix 12”, con nuevos arreglos, loops y efectos varios. El mejor beat posible para ver chicas lindas que hablan acerca de nada mientras miran como les crecen las uñas. Death Proof es el postre adictivo por excelencia, aquel que repites maniáticamente y que recomiendas obsesivamente a tus amigos como objeto de consumo de lujo. Además está Kurt Russell en versión reseca, agrietada, icy hot. Todo un tanque misógino con aliento a ron.

Enrique Vivar Flores
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