Director: Jang Cheol-so
Guión: Jang Cheol-so
Fotografía: Gi-Tae Kim
Edición: Mi-joo KIM
Música: Tae-Seong Kim
Producción: Park Kuy-Young
Duración: 115 minutos
Intérpretes: Min-ho Hwang, Min Je, Lee Ji-eun-i, Jeong-hak Park, Ji Sung-won, Seo Yeong-hee
Una mujer, con una sensibilidad menor para inyectar algo de empatía a su trabajo y definir como testigo circunstancias amenazantes para la vida de los demás, es despedida de su trabajo y se toma unas cortas vacaciones para visitar la isla de Moodo, donde alguna vez vivieron sus abuelos, reencontrándose con Bok-nam, una vieja amiga de su infancia a la que prometió en algún momento regresar y llevársela a Seúl, luego de 20 años. En este viaje descubrimos que Moodo es una pequeña comunidad de decenas de personas, en su mayoría mujeres de edad ya avanzada, que protegen la irresponsabilidad de la segunda generación de habitantes del pueblo: los hombres. Bok-nam está casada con uno de ellos y “sufre” toda clase de abusos, desde el maltrato físico, la violación de su cuñado, las repentinas infidelidades de su esposo con una prostituta, el acoso sexual que permanentemente sufre su pequeña hija por parte de este y, sobretodo, el apoyo de estos abusos por parte de todas las mujeres mayores de la comunidad. Bok-nam ve entonces en Hae-won su única esperanza de salir de la isla pero Hae-won reluce nuevamente esa escasa empatía que vemos al inicio del film y prefiere “castigar”nuevamente a Bok-nam, que tras ser descubierta intentando escapar, recibe esta vez el mayor castigo y pérdida que puediera merecer.
Lo que hasta ese momento ha sido una suerte de retrato costumbrista del pueblo, deviene en una suerte de fantasía gore desde que Bok-nam recibe un mensaje del sol y comienza una salvaje y sangrienta cacería en busca de su venganza. Sólo se posee lo que verdaderamente no se ha tenido, y esto es lo nos muestra Bok-nam, convertida en una serial killer que despedaza todo lo que se encuentra a su paso con una vehemencia arrolladora. Y sobretodo, con un realismo realmente mágico.
Jorge Ayala








