criticas

LEONERA, UN FILM DE PABLO TRAPERO

¿Y cómo es un planeta? Un planeta es una bola que rebota en el cielo, oy, oy, oy, mira aquella bola, la bola que rebota en la cabeza de ese niño… Así empieza Leonera. Con esta canción y unos tambores que no sabemos bien a qué nos remiten, pero son tambores rebeldes, fuertes, acompañados de voces de niños. Y los dibujos infantiles, la bola que rebota. Es entonces que pasamos a una escena de crimen atroz, con sangre y violencia extrema. Y una mujer, Julia (Martina Gusmán), nuestra protagonista, que está ahí, en medio de la sangre sin saber qué ha pasado. Es por este crimen que será encarcelada, estando embarazada. Y es aquí, en la cárcel, donde nacerá su hijo Tomás. Gran película neorrealista (sí, lo es) de Pablo Trapero, con actuaciones tan potentes que nos recuerdan incluso a Anna Magnani en aquella Roma Ciudad Abierta de Rossellini, que nos lleva de la mano de Julia y su hijo en su encierro y búsqueda de libertad, que nos hace cuestionarnos la justicia y la ética en este mundo. Película dura como un tambor, llena de mujeres y niños fuertes, en un planeta carcelario que está en América del Sur, continente americano, tal como dice la canción.
Rossana Díaz Costa

ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO, UN FILM DE SYDNEY LUMET

Sidney Lumet ya había hecho clásicos en el pasado. Ahora, en su vejez, ha sido capaz de no sólo ofrecernos un clásico de cine negro como los de antes, sino además una película moderna, casi con la mano de un director joven. La película tiene la fuerza de una historia trágica de género y su forma es sin duda impecable. Un guión brillante, una trama y una estructura compleja. Una película con estilo y con intensidad, que deja al espectador en zozobra ante esta historia fatal de hermanos codiciosos, que son capaces de robar la joyería de sus propios padres para poder tener dinero. Pero lo mejor es que no te pones en contra de estos personajes que hacen maldades, porque no son estereotipados, no son los malvados de siempre, son seres humanos solitarios y miserables, que llegan a la maldad por vía de la infelicidad y la frustración. Grandes actuaciones de Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman, en este thriller memorable lleno de rabia, que nos acerca a la tragedia griega, al tema del castigo, la ausencia de Dios, el mal y el espiral de perdición que éste conlleva una vez que se ha traspasado la frontera.

Rossana Díaz Costa

RÉQUIEM, UN FILM DE HANS-CHRISTIAN SCHMID

Retomando un viejo axioma reichiano, para Hans-Christian Schmid no existe otra experiencia humana que se preste tan bien para estudiar al “diablo” como la experiencia esquizofrénica. En su pureza, el mundo esquizofrénico de Réquiem es un cruce de misticismo e infierno emocional que penetra deliberadamente a través de una visión distorsionada de Dios, que se caracteriza de ideas extrañas, experiencias místicas, ideas de persecución y alucinaciones. Y en el plano fenomenológico, intersubjetivo, Réquiem es un fascinante psicodrama de un mundo más aterrador que el propio exorcismo: los juegos psicóticos de la familia.
Micaela encarna una multiplicidad de cuerpos culturales (el cuerpo-símbolo, el cuerpo como expresión del ser, el cuerpo como encarnación de una afiliación grupal, y la visión fundamental de lo que el cuerpo humano realmente es) , sistemas de lenguaje y doble vínculo comunicacional en la familia y la comunidad religiosa, que al final de la película dejan flotando una grave sensación y una interrogante en el espacio de su finitud: ¿y si en lugar de caer en el sistema religioso de la época, Micaela hubiese caído en el psiquiátrico?

Jorge Ayala Salinas

YOUTH WITHOUT YOUTH, UN FILM DE FRANCIS FORD COPPOLA

Coppola está de vuelta. ¡Enhorabuena! En adelante será su propio financista y filmará sin preocuparse de la taquilla. Acaso tanta libertad resulte contraproducente. Si los excesos místicos de Apocalipsis ahora se equilibraban en la buena linealidad del relato de aventuras, Youth without Youth carece de todo norte, su anécdota se complica hasta diluirse, y, a partir de cierto punto, peligrosamente, el filme ya no trata de nada. ¿Alguien creerá en una “nueva significatividad”, allí donde solo existe una ristra de lugares comunes filosóficos? Como si fuera la quintaesencia de la sabiduría, debemos escuchar, en el desenlace, una enésima relación de la parábola de Chuang Tse y la mariposa. ¿Y qué decir del “misticismo oriental” de algunas escenas? Vemos a una mujer, en busca del étimo primigenio, en pleno arrebato de metempsicosis, balbuceando egipcio, sánscrito o arameo, ¡con world music de fondo! Aunque sea humor involuntario, el eurocentrismo no da nadita de risa.

Carlos Zevallos Bueno

LA BANDA NOS VISITA, UN FILM DE ERAN KOLIRIN

Esta es una de esas películas chiquitas en las que parece que no sucede nada, pero donde realmente siempre están sucediendo cosas. Con un aire que remite un poco a Kaurismaki, la historia de esta banda de músicos egipcios que se queda perdida en un pueblito de Israel al cual han llegado para dar un concierto, es una de esas películas de detalles pequeños, de diálogos mínimos. Es en el fondo una historia de soledades que se encuentran (la de aquel jefe de la banda con una historia trágica familiar, la de aquella israelí necesitada de que la quieran). Es también una historia que reconcilia dos mundos que viven en perpetua guerra en la realidad: árabes y judíos en un mismo pueblo, compartiendo las mismas mesas, la misma cama. Como que Kolirin nos ha querido ofrecer una fábula de la amistad entre pueblos enemigos, pero sin ideologías, sin política. Todo lo contrario, la película está llena de un humor fino, sin aspavientos, donde lo que sucede en off es tan importante como lo que sucede ante nuestros ojos. Gran oportunidad de ver una comedia diferente, de mundos lejanos y desérticos.

Rossana Díaz Costa

INTO THE WILD, UN FILM DE SEAN PENN

A pesar de que su protagonista, un joven vagabundo, quiere negar toda tradición —ya no vivir al margen, sino por completo fuera del sistema—, Into the Wild parece muy a gusto con su propia raigambre. Es típico indie norteamericano. Nosotros reconocemos la edición picada, los colores saturados, la multiplicidad de puntos de vista al interior de una misma escena. El problema es que, con ese despliegue, se nos quiere comunicar la sensibilidad de un contemplativo. Error de planteamiento. Algo así como James Ivory retratando a Picasso. Con ese estilo exuberante, se habría podido ensayar un análisis de la Sed de Absoluto, esa prestigiosa sicosis. Claro, pedimos demasiado: la mirada de Sean Penn es siempre acrítica, simpática. ¡Filma la muerte de su antisocial como una pasión religiosa! Lo humano no yace en cierta pureza de los comienzos; es insensato conversar con los árboles. Íntimamente, Into the Wild es una película reaccionaria. Basada en hechos reales.

Carlos Zevallos Bueno

JUNO, UN FILM DE JASON REITMAN

Hay algunas películas que producen la sensación de ser parte de la vida de uno. Y no es que Juno sea como yo, ni que yo sea una adolescente americana embarazada, pero Juno me produjo esa sensación. Ahí está Ellen Page en la pantalla, inteligente, mordaz y claro, embarazada de un adolescente con cara de niño. Y ahí está también, negándose a abortar y decidiendo dar su niño en adopción. Está creciendo, haciéndose adulta, entre música y posters de Patty Smith y los Stooges. Viendo películas de Argento. Con su pinta de rockanrolera y su gran barriga. Era como si me estuviera hablando. Enorme guión de Diablo Cody, sin ser algo especial en el fondo. Es que es como la vida misma. Y estupendo trabajo de dirección de Jason Reitman, que sin querer hacer una gran película, lo ha conseguido. Quedará ya para siempre inscrito entre los clásicos modernos. Un clásico tierno. Hay que ver a Juno. Querrás que venga a tu casa a ver películas contigo.

Rossana Díaz Costa

REDACTED, UN FILM DE BRIAN DE PALMA

Aunque quiera denunciar el belicismo gringo, Redacted permite un lamentable discurso, involuntario, nadita inocente. Basta evitar que se infiltren esos locos que todavía veneran la bandera de la Confederación del Sur, basta mandar gente de veras comprometida con la expansión violenta pero pacífica de la democracia, ¡y listo! ¿Reconocerle, entonces, un tratamiento visual original? ¿El tono seudodocumental? ¿El afán de innovar? Hay escenas coreografiadas como cine de género; hay actuaciones propias de un western. El sensible autor de Caracortada se metió a reflexionar sobre la guerra; Brian de Palma quiso averiguar quién se hallaba detrás de las imágenes. Tenía que salir un mamarracho.

Carlos Zevallos Bueno

AL OTRO LADO, UN FILM DE FAITH AKIN

Para hacer una película así, es necesario estar entre dos mundos, al otro lado y aquí, tal como en realidad es la vida del director turco-alemán Fatih Akin, quien ha escrito y dirigido esta película. Al otro lado (2007) es una película de frontera, de mundos muy distintos que se juntan por esos azares de la inmigración y sus consecuencias. Es una película de nuestra época, de múltiples temas y tramas que parecen que no serán resueltas, pero que Akin las resuelve con maestría. Ya nos había demostrado en Contra la pared (2004) lo que era capaz de hacer. Aunque en esa anterior película, a pesar de estar también el tema de la unión y desunión de los mundos que él conoce bien al ser hijo de inmigrantes turcos en Alemania, su rabia era latente. Era una película dirigida con las tripas. En cambio, Al otro lado es una película dirigida con la cabeza. La trama es compleja al ser una historia de múltiples idas y venidas, viajes y personas que se tratan de encontrar y no se encuentran, o se encuentran tarde. Es también una película de fatalidad, que conmueve por su humanidad. Son personajes que no viajan para transportarse de un lugar a otro, son personajes que viajan emocionalmente, y a través de estos viajes terminan de conocerse y reconciliarse consigo mismos, o bien terminan incluso perdiendo la vida, pero siempre después del descubrimiento de una verdad importante acerca de sus existencias. Nejat (Baki Davrak) es un hijo de turcos en Alemania, profesional de éxito y alemán en sus costumbres. Su padre, Ali (Tuncel Kurtiz), un turco que emigró y que nunca dejó de serlo, como sucede en todas las primeras generaciones de inmigrantes, es un hombre viudo que se consigue una nueva mujer, Yeter (Nursel Köse). El problema de esta mujer, también turca inmigrante, es que es una prostituta. Nejat la rechaza en un primer momento, pero luego descubre que esta mujer trabaja así para mandarle dinero a su hija en Turquía para que ésta pueda estudiar. La fatalidad llega a ella y muere accidentalmente en manos de Ali. Es entonces que empiezan los viajes. Nejat rechaza a su padre y decide ir a Estambul en busca de la hija de Yeter, sin saber que realmente se estarán cruzando todo el tiempo, ya que ella justo ha llegado a Alemania en busca de su madre, al estar de prófuga de la autoridad turca. La hija de Yeter, Ayten, es realmente una turca de origen kurdo, aquella etnia maltratada durante años en Turquía. Y es una universitaria kurda rebelde, metida en política y unida a un partido radical “terrorista”, tal como establece la ley turca. En Alemania no encuentra a su madre pero conoce a una chica alemana, que la ayuda de manera incondicional. Además, las dos chicas se enamoran. La madre de la chica alemana, la gran Hanna Schygulla, se pone totalmente en contra de esta relación, a pesar de ser una alemana de supuesta mente abierta. Y es a partir de aquí de donde surgen los conflictos y los múltiples viajes entre Alemania y Turquía, las tragedias en el camino y el aprendizaje para todos los personajes.Tuve la oportunidad de ver esta película en un pase de prensa en Madrid, al cual había asistido Hanna Schygulla, representando a todo el equipo de la película. Habló de la necesidad de comprensión entre el mundo oriental y occidental, de la hipocresía de Occidente, de la juventud actual, de Alemania, de Turquía, de la pérdida de ideales, de la inmigración en Europa, de los múltiples temas que se desprenden de esta película, que por sobre todas las cosas, habla de la reconciliación.La historia que nos cuenta Fatih Akin es triste y alegre al mismo tiempo, es conmovedora y profunda, y además está contada con amor. Nunca con rabia hacia ninguno de los dos mundos. Por eso digo que el tema principal es la reconciliación. Y también la solidaridad. Grandes temas que se aúnan en esa secuencia en la cual Nejat al fin llega al lugar en el cual encontrará a su padre, para reconciliarse con él, pero no sólo con él, sino con Turquía, la tierra de sus ancestros. Ahí está el mar azul, el pueblo turco, y él, un occidental hijo de dos culturas, enfrentándose a su verdadera naturaleza.

Rossana Díaz Costa

BEFORE THE DEVIL KNOWS YOU ARE DEAD, UN FILM DE SYDNEY LUMET

Reconocerse en un espejo es uno de los primeros reflejos de la identidad infantil. A partir de este descubrimiento el niño retira la mirada hacia su propia imagen.
Así comienza Before the devil knows you are dead (excelente título para un mejor casting) con Andy Hanson (Philip Seymour Hoffman) reconociendo su imagen en el espejo, penetrando a Gina (Marisa Tomei en uno de sus mejores papeles), convertida en “la sexualidad” que interfiere en la coherencia moral y económica de los hermanos Hanson en esta historia que trata, como todas nuestras historias, de lo que le ocurre a nuestros deseos, del mundo como nos gustaría que fuese y del mundo cómo en realidad es. De nuestras necesidades frustradas por las necesidades ajenas y de nuestros idilios amenazados siempre por la tragedia. De un antagonismo habitual: la realidad frente a la fantasía, la lucha por el placer y la lucha por la sobrevivencia.

Estos son los dos principios que movilizan la vida de Andy y Hank (Ethan Hawke) y provocan su elección entre la felicidad y la vida (una de las grandes enseñanzas del judaísmo). Los personajes de Sydney Lumet, que a sus 84 años no duda en ser contemporáneo de todo, eligen la felicidad y comienzan a vivir aterrorizados, como dos niños con necesidades e intereses absorventes, uno intentando mantener la impostura, el estatus y una cómoda relación sentimental, y el otro luchando por sobrevivir económica y paternalmente. Y lo pierden todo en un quiebre o en la línea del destino. Lumet (en la vía freudiana) comprende que para seguir haciendo y tomando nuestro placer hay cosas que tenemos que ser capaces de hacer; sobretodo una: implicar a otras personas. Eso significa darle vuelta al tiempo (formativo y deformativo) y construir un relato sostenido con un lenguaje y una narración que en su repetición y diferencia suspende la historia (como suspende Andy el tiempo en las sesiones de heroína) para mostrarnos esos refugios de la fantasía que son formas de inanición emocional, delirios megalómanos y distorsiones de la realidad nacidas del miedo. Y lo que al final produce es una guerra entre la educación, el crecimiento y el placer dentro de una familia.

Sydney Lumet sigue manteniendo con buenas historias todo nuestro apetito, que es finalmente, como en Before the devil knows you are dead, puro apetito de vida.

Jorge Ayala Salinas